miércoles, 20 de julio de 2011

Divagando

¿Cómo puedo emigrar solo, a caballo,  a través de los campos de Arkansas si no tengo ninguna compañía? Me refiero a que amo los pinares, las colinas y las grandes praderas abiertas, ¿pero cómo voy a caer dormido en la noche? ¿O por qué razón voy a despertar en la mañana? El gallo con un parche en el ojo luce como la casilla de una pipa, y me pregunto qué hay detrás de él. Hay una casa del árbol abandonada bajando por el río, y no queda mucho de  ella ahora, excepto algunas tablas podridas en la bifurcación de dos viejas ramas. Pero alguna vez esto fue un palacio, y yo suelo pensar en cómo sería la vida si hubiera visto esos días de gloria, ¿Cómo me habría afectado? Las espadañas son más altas de lo que solían ser y el camino de grava termina abruptamente en el lago. Es una idea interesante, pero estoy demasiado cansado y mareado para pensar en eso ahora. Hay un cuervo en la cerca del campo de frijoles, y está viendo cómo me muevo desde la córnea de sus ojos. Me hizo llorar cuando Violeta se dejó llevar lejos, pero eso fue antes de que la Primavera se mostrara y el campo fuera repentinamente cubierto por sangre.

Siempre me pregunto quiénes trabajaron en estos campos, cuántas historias han quedado sin ser contadas, y en consecuencia, olvidadas en los huecos del tiempo. Mejor dicho, este es un mundo dentro del mundo, que al parecer, no fue modificado por la mano de la moda y la popularidad. Pero honestamente, prefiero las cosas de esa manera. Yo imploro por el campo virgen, descontaminado del consumismo y el turismo, de la humanidad en general. Hay una cruda y pura inocencia entre los árboles, puedo sentirlo. No como en la gran ciudad — sucia, ruidosa, y repleta de vil inmoralidad. ¿Debería haber tenido más tiempo en mis manos esos días? Quizá pueda decidir bajar al océano algún día. Debería abrir la ventana del dormitorio, estas pesadas bisagras, y dejar que el relajante sonido del agua contra los bancos de arena me calme para dormir. De alguna manera, me imagino cayendo dormido sin querer, esa es una idea atractiva. O mejor aún, en un bote. No un yate lujoso o un crucero, sólo un viejo barco pesquero para explorar arenas prohibidas y pequeñas cadenas de islas. Mi colección de dólares de arena siempre puede utilizarse, y durante tantas excursiones se quema lentamente, así que a medianoche puedo traer una cobija de felpa y acomodarme sobre el piso de madera, entre los asientos, y vislumbrarme con el cielo estrellado. Comienza el anclaje, y es inesperadamente mágico. Podría estar aquí fuera por siempre, vivo, solo, contento y feliz.  

Pero esa es una fantasía más o menos. En este mismo momento hay un armario lleno de gente mirándome, mirando mis letras, que forman palabras para leer una pantalla que ellos no pueden ver desde donde están. Me pregunto si saben que estoy hablando de ellos. Ellos son los fantasmas que viven aquí desde hace mucho antes que cualquiera de nosotros. No quiero mirar en su dirección, pero cuanto más intento parecer casual, más consigo que se den cuenta que estoy fingiendo. Ellos no dan miedo, ni son horribles o alarmantes, sólo están tristes. Yo quiero ayudarlos.


Algunas veces estoy triste y después de ver algo melancólico, es extraño cómo la emoción no se va e inmediatamente te encaminas a la risa o alguna otra cosa. La tristeza se queda contigo como un tiburón depredador tragando peces. Es difícil moverla y a veces parece que cuando intentas evitarla, esconderte de ella, puedes suspender la persecución por un momento, pero entonces, al cabo de unos segundos, ves o escuchas algo que de cualquier manera, TE REGRESA A ELLA OTRA VEZ. Es tan molesto.

Hay un pequeño país, como un estanque, a través del camino de gravas, y Papá me contaba que las tortugas vivían en el fondo. Él dice que una vez atrapó una del tamaño de la tapa de un bote de basura, y yo le creo. Pienso en ese lugar todo el tiempo cada vez que quiero desaparecer del AHORA y escapar a un sitio pacífico y silencioso — un lugar alejado de las cosas del hombre. Yo desprecio las grandes ciudades porque detesto sentirme como un consumista indefenso que no puede hacer nada por sí mismo. Tienes que pagar para ir a cualquier parte o hacer algo y eso te hace envejecer rápido, desde mi punto de vista. No hay independencia, hay demasiada gente, demasiado ruido, demasiada tristeza y corrupción. Por encima de todo eso, yo prefiero la inocencia y la pureza, y aunque es sumamente raro, en realidad está justo frente a mis ojos, y el truco está en verlo. ¿Entonces qué estoy esperando para hacerlo? No es el momento para esperar. Porque amar el mundo es lo mismo que odiar a Dios. La ecuación es obvia. Es momento de cambiar.

Es lo mismo que con mi sala de estar. No estoy seguro de si debería estar escribiendo acerca de esto aquí y ahora, porque los recordatorios de mi mente lo asociarán con aquel cuarto… agridulce, pero más agrio que dulce. Vamos a decirlo como es.


Puedo sentir la cámara quemándose, con filas color naranja brillante. Es más ruidoso aquí, pero es un ruido bueno, del tipo que puedes sentir en tu pecho, del tipo que mueve tus sentimientos, tus sentidos, tu imaginación y quizá te hace soltar lágrimas de felicidad. Los rieles de todas partes crean el lugar que conozco como Giant Tortoise, un patio de Reptile Gardens en Rapid City, Dakota del Sur, pero no es el tipo de lugar en el que deberías sentirte incómodo, simplemente es lo que es. El trabajo duro está hecho y hay algo acerca de Black Hills que tranquiliza mi mente. Dinosaur Park se alza sobre el horizonte. Yo sólo quiero pensar en eso.

Y entonces los hombres y las mujeres se sientan en sillones algo incómodos, presionados contra las paredes de la habitación, y las luces del techo no son muy buenas, pero eso no importa porque nosotros somos simples visitantes y no tenemos la intención de permanecer más tiempo después del atardecer. Mi voz siempre parece estar dividida a la mitad, como una fractura, y recuerdo el susurro de una chica bonita en mi oído, “¡Aw, escucho tu cansada voz!”. Pero eso fue hace mucho tiempo y preferiría olvidarlo. Amigos entran y salen de la habitación todo el tiempo pero eso es lo que me gusta de esto, está lleno de vida, lleno en el buen sentido. Nunca había estado en fiestas, recepciones, funciones o CUALQUIER reunión social, pero hay algo diferente en estas cálidas noches de verano. Hay una especie de camaradería, una confianza mutua entre todas las personas que pasan un montón de tiempo juntas — mi cariño crece y se siente bien y lindo, puro y honesto. A diferencia de una extraña fiesta de bodas, yo obviamente no pertenezco allí. Siento que se supone que debo estar aquí, y eso me reconforta.
     
Ahora, las cortinas se cierran por sí solas. Las luces se apagan, los neumáticos cantan sus canciones nocturnas y mis párpados se llenan hasta el borde con líquido. Conocí a un montón de gente bonita esta noche, y fue maravilloso, porque esta fue mi primera vez en las montañas  y no dependí del clima. Ahora los sonidos tristes han desaparecido de la decepcionante ciudad repleta de gente infeliz. El centinela mira su reloj pulsera, los taxistas se arrastran cansados, las sirenas me hacen estremecer con sus agudos cantos que jamás aparecerán en la tierra. Aquí y ahora están los sonidos de los sueños, la quietud, el capricho, el polvo y el ensueño.

Nunca pude imaginar en mis más salvajes sueños el clima del verano en Nueva York. Una chica linda con un vestido blanco me dijo que pensaba que yo era lindo, y estuve sonrojado todo el camino a casa.

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Esta es la traducción de lo que fue publicado antes de ayer (19 de julio de 2011) en el Blog Oficial de Owl City...


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